Todavía con la resaca emocional de lo vivido en Ponteceso, me resulta imposible no echar la vista atrás y sonreír. Participar en el primer foro sobre IA organizado por Ponteceso Cultura Permanente, en el Instituto Eduardo Pondal, ha sido una experiencia donde la vanguardia tecnológica y el calor humano se han dado la mano de forma magistral.
Una acogida con alma
Quiero empezar agradeciendo de forma muy especial a Julia, organizadora del evento, por su entrega, su cuidado por cada detalle y por hacer que todo fluyera con naturalidad y sentido. Su trabajo fue, sin duda, el alma de la jornada.
También quiero destacar la excelente disposición de toda la gente del Instituto Eduardo Pondal, que en todo momento facilitó que la experiencia fuera cómoda, cercana y perfectamente cuidada.
Y, por supuesto, la belleza de Ponteceso hizo el resto.
Un viaje del código a la emoción
El programa fue un equilibrio perfecto entre rigor y cercanía:
- Sabela y el proyecto NOS: Abrió la puerta a los entresijos de los LLM de una manera clara y cercana. Un inicio perfecto para comprender cómo la tecnología puede hablar nuestro idioma.
- La IA con corazón: Por mi parte, intenté aportar esa visión humana de la inteligencia artificial en un ámbito tan esencial como la educación. Porque, al final, todos educamos, y nuestra responsabilidad es guiar la tecnología con criterio y valores.
- Raúl Ordóñez: Cerró la jornada de forma “jaspeante”. Con su maestría comunicativa, nos llevó por un recorrido entre pasado, presente y futuro de la IA, despertando nuestra curiosidad y las ganas de seguir explorando.
Para la reflexión
El broche final lo puso el debate, donde Pedro lanzó la pregunta más necesaria: quién está realmente detrás de la inteligencia artificial. Una cuestión clave para no perder el rumbo en este nuevo escenario.
Gracias a todos los que compartisteis vuestro tiempo y vuestra energía. Me voy de la Costa da Morte convencido de algo: cuando la tecnología se encuentra con la humanidad, el futuro no solo avanza… también cobra sentido.