
Hay noticias que se reciben con alegría, otras con sorpresa y algunas, como esta, con una mezcla difícil de explicar de ilusión, agradecimiento y responsabilidad.
Hoy puedo compartir oficialmente que he sido nominado a los X Premios EDUCA ABANCA Mejor Docente de España 2026, en la categoría de Educación Secundaria y Bachillerato, representando a Santíssima Trinitat de Barcelona.
Una nominación que significa mucho
Esta nominación constituye el primer paso de un proceso de selección exigente. Todavía queda camino por recorrer, pero aparecer entre los docentes nominados de toda España ya supone para mí un reconocimiento muy especial.
Después de muchos años dedicado a la educación, continúo entrando en el aula con la convicción de que enseñar no consiste únicamente en transmitir conocimientos. Educar significa acompañar, escuchar, despertar la curiosidad, generar oportunidades y ayudar a cada estudiante a descubrir aquello que puede llegar a ser.
Por eso recibo esta nominación no solamente como un reconocimiento personal, sino también como una valoración del trabajo que realizamos cada día tantos profesores y profesoras, muchas veces de manera silenciosa, intentando mejorar nuestras clases y responder a las necesidades de un alumnado y de una sociedad que cambian constantemente.
Una trayectoria construida dentro y fuera del aula
Durante mi trayectoria profesional he tenido la oportunidad de trabajar como profesor de Secundaria y Bachillerato, docente universitario, formador de profesorado y autor de materiales educativos.
La física, la tecnología, la innovación pedagógica y, más recientemente, la aplicación educativa de la inteligencia artificial han sido algunos de los ámbitos que han guiado mi trabajo. Sin embargo, detrás de cada proyecto, curso, publicación o experiencia de innovación siempre ha existido la misma pregunta:
¿Qué podemos hacer para que nuestros alumnos aprendan mejor y encuentren sentido a lo que aprenden?
Creo profundamente en una educación que combine el conocimiento con la emoción, la tecnología con el pensamiento crítico y la innovación con el acompañamiento humano. Las herramientas cambian, pero la esencia de la educación continúa estando en la relación que se establece entre las personas.
Un reconocimiento compartido
Una trayectoria docente nunca se construye en solitario.
Esta nominación pertenece también a los estudiantes que me han permitido aprender con ellos; a los compañeros y compañeras con quienes he compartido proyectos, dudas e ilusiones; a los equipos directivos que han confiado en mis propuestas; y a todas las instituciones y profesionales con quienes he tenido la oportunidad de colaborar.
También quiero agradecer especialmente a las personas que decidieron presentar mi candidatura. Que alguien considere que tu trabajo merece ser reconocido es, por sí mismo, uno de los regalos más importantes que puede recibir un docente.
Y, por supuesto, este momento pertenece a mi familia y a las personas que me han acompañado durante todos estos años, comprendiendo las horas dedicadas a preparar clases, desarrollar proyectos, escribir, investigar y seguir aprendiendo.
Seguir aprendiendo para seguir enseñando
Recibo esta nominación con mucha ilusión, pero también con humildad. Ser docente implica aceptar que nunca se termina de aprender.
Cada nueva generación de estudiantes nos obliga a revisar nuestras certezas. Cada cambio social o tecnológico nos plantea nuevas preguntas. Cada dificultad nos invita a buscar nuevas formas de enseñar.
Por eso, independientemente del resultado final de estos premios, esta nominación supone un impulso para continuar trabajando, investigando, compartiendo experiencias y defendiendo una educación innovadora, inclusiva y profundamente humana.
Ser reconocido como docente es emocionante, pero el verdadero premio continúa estando en el aula: en el estudiante que recupera la confianza, en la pregunta inesperada, en el proyecto que despierta una vocación o en el mensaje de un antiguo alumno que recuerda algo que aprendió contigo.
Hoy celebro esta nominación con enorme agradecimiento y con la misma ilusión con la que, hace muchos años, empecé a enseñar.
Gracias a todas las personas que formáis parte de este camino.
Seguimos aprendiendo. Seguimos enseñando. Seguimos transformando la educación.